
Nuestra clienta del mes ya disfruta de:
Era el cielo, de Sergio Bizzio
A quien corresponda, de Martín Caparrós
La ley de los profanos, de Lila Caimari
Los lemmings, de Fabián Casas
y Madre e Hijo, de Cesar Aira.
Gilles Deleuze
Tangó de San Miguel. Camdombes del Litoral Argentino.
Nació en 1877 en París. Abandonó tempranamente sus estudios de música para dedicarse exclusivamente a la literatura. Sus primeros escritos fueron largos poemas de versos alejandrinos que no obtuvieron demasiada repercusión. Edmond Rostand llevó al teatro en 1911 Impresiones de África (De la flor, 1973) en medio de una escandalosa polémica. En los años veinte su obra fue celebrada por los surrealistas, quienes vieron en él a otro de sus precursores. Roussel se suicidó en Sicilia en 1933.
A lo largo de veinticinco años publicaciones de distinto signo dieron cabida a intervenciones críticas, crónicas, reflexiones y fabulaciones de Fogwill, o del personaje qu eeste narrador y poeta lanza a la escena pública para interpelar al poder y al establishment literario. Alfonsina, Clarin, Diario de Poesía, El Ojo Mocho, El País de Madrid, El Porteño, Fausto, La Nación, Ñ, Primera Plana, Tiempo Argentino, Voces y Xul, fueron, entre otras, las fuentes de esta antología de textos compilada y seleccionada por Mansalva y ordenada temáticamente por su autor.

Este libro es el fruto de una búsqueda.
Henri Bergson
Nació en Tacuarembó, Uruguay, en 1974, y reside en Montevideo desde 1993. Su obra poética se ha difundido fundamentalmente a través de ediciones domésticas e independientes en pequeños sobres. Es escritor, cantante y fotógrafo. En 2004 aparareció su primer CD Perfecto y en 2006 fue nominado como mejor artista independiente latinoamericano por MTV.
Fue para mí un impacto leer mi primer libro de David Viñas. Lo confieso, soy sincero; estamos hablando de casi cincuenta años atrás; no recuerdo de si era “Dar la cara” o “Cayó sobre su rostro”. Pero en ese libro los personajes hablaban como Berto, mi Viejo, y como los amigos de mi Viejo. Se jodían entre ellos y puteaban como yo escuchaba hacerlo a mi Viejo con sus amigos en el Club Huracán y tantos otros clubes de Rosario a los que lo acompañé en su campaña como Director Técnico de básquet de Sportivo América. Descubrí, entonces, a través del libro de Viñas, que eso era posible, que se podía escribir algo que reflejara fielmente una forma de hablar y de comportarse totalmente nuestra y alejada de modismos hispanos. Y no sólo eso, supe que yo, como lector, me sentía junto a esos personajes de Viñas, más integrado, más involucrado en las conversaciones y en la historia, de la misma forma en que me sentía integrado, naturalmente, en mi casa o en el club junto a mi viejo.