viernes, septiembre 5

Constelaciones de libros, por Gabriel Zaid

La amistad entre un lector y un libro puede surgir por un accidente afortunado y extenderse a otros libros mencionados por el autor. O por el testimonio de un amigo, un maestro, los padres, que contagian su entusiasmo o apoyan el interés del lector: Si te gustó ese libro, este otro puede interesarte. O por el ambiente estimulante de una biblioteca o librería que invitan a explorar.

Un lector que lee atentamente, reflexiona, habla animadamente con otros lectores, recuerda, relee, puede volverse amigo de un millar de libros a lo largo de su vida. Un lector prodigio o un lector profesional, que maneja y consulta libros con propósitos concretos, puede leer varias veces más, pero no mucho más. Sin embargo, hay millones de libros en venta, decenas de millones en las bibliotecas y otros millones de manuscritos inéditos. Hay más libros en los cuales detenerse que estrellas en una noche en alta mar. En esa inmensidad, ¿cómo puede un lector encontrar su constelación personal, esos libros que mueven su vida a conversar con el universo? Y ¿cómo puede un libro, entre millones, encontrar sus lectores?

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